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La Vitamina C ya no sólo sirve para atajar los resfriados

Agosto del 2011.

El efecto protector de la vitamina c, contribuye a mantener sanos las arterias y el corazón.

Vitamina C
Cuando se habla de vitamina C, la mayoría de las personas piensan, o en los estudios de Linus Pauling, o en la cantidad de remedios que la contiene de una u otra forma, pero pocas la vinculan con la salud del corazón.
Pues bien, al igual que otros antioxidantes, la vitamina C (también llamada acido ascórbico) tiene la capacidad de neutralizar muchos de los efectos dañinos de la oxidación;  en particular, es capaz de desarmar los radicales libres antes de que ataquen las paredes arteriales. Seguramente si haz usado zumo de limón para evitar que se oscurezcan las superficies de las manzanas, melocotones o aguacates, ya habrás presenciado la capacidad antioxidante de la vitamina C.
También se ha demostrado que la vitamina C, mejora la inmunidad, acelera la cicatrización y curación, y hace más lento el proceso de envejecimiento, tres eslabones indirectos pero muy importantes de la cadena que lleva a la enfermedad cardiaca. Los científicos han visto los efectos positivos de esta vitamina tanto en hombres como en mujeres de todos los grupos de edad, y han comprobado que no solo parece tener un efecto protector como mantener sanos las arterias y el corazón, sino que, en el caso de haber sufrido un fallo cardiaco, también mejora la circulación hacia y por el corazón.
La insuficiencia de vitamina C se ha relacionado con el inicio y avance de la enfermedad cardiaca y con el dolor de pecho que la acompaña (angina de pecho). También se ha comprobado que intensifica los efectos positivos de otros nutrientes (en particular, de otros antioxidantes) en la batalla por la salud del corazón. Dado que es tan buena compañera con los otros antioxidantes, solemos llamarla vitamina complementaria
Esta naturaleza complementaria de la vitamina C, podría ser especialmente importante para la persona adicta a los hidratos de carbono. Aunque el mecanismo exacto todavía no esta claro, parece ser que la vitamina C tiene dificultades para entrar en las células que la necesitan; cuando las células se cierran en reacción al exceso de insulina, la vitamina C también quedaría fuera. Por lo tanto, complementar la dieta con vitamina E y C  podría ser un método sencillo de mantenimiento y mejoría de la salud del corazón. Cuando la vitamina E disminuye la resistencia a la insulina abriendo las “puertas” de las células para que entre la vitamina C, es muy lógico suponer que a esta le va a resultar fácil llevar sus beneficios a las células que mas la necesitan.

Los científicos continúan descubriendo otras acciones beneficiosas complementarias de la vitamina c, y comprobaron que entre las personas que complementaban su dieta con vitaminas E y C, la mortalidad por enfermedad cardiaca coronaria disminuyo en mas de 50 por ciento. También se ha podido saber que la vitamina C protege a otras vitaminas liposolubles (la A y la E, por ejemplo) manteniéndolas potencialmente activas hasta que el cuerpo las llama por la acción.

El cuerpo no produce vitamina C, de modo que toda la que necesitamos hemos de obtenerla de lo alimentos o bien de los suplementos. Entre los primeros los que contienen vitamina C en alta concentración son las frutas, las verduras, los frutos secos, el vino y la cerveza; particularmente ricos en esta vitamina son los pimientos verdes, los brécoles, el zumo de naranja y de arándanos agrios; la papaya, las fresas y las frutas cítricas. Dado que es hidrosoluble (soluble en agua) y sensible al calor, no hay que olvidar que la cocción la destruye por lo que los alimentos solo la contienen en cantidades optimas, en su forma fresca y sin cocer.

Se comprobó en un estudio realizado con enfermos de las aterías, coronarias, publicado en JOURNAL OF THE AMERICAN COLLEGE OF CARDIOLOGY, que lo toma de 1,000 mg diarios de vitamina C. combinados con suplementos de vitamina E y beta caroteno, reducida la oxidación de los lípidos de baja densidad (el colesterol LDL o “malo”)
Las necesidades particulares de cada persona y la dosis apropiadas varían según la fuente de la vitamina C, y las opciones dietéticas y de estilo de vida que lleven. Por ejemplo esta demostrado que fumar reduce el nivel de vitamina C en un 25-45 por ciento. Y también que los analgésicos, los antidepresivos, los anticoagulantes y los fármacos esteroides agotan las reservas de vitamina C en el cuerpo.

 
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